sábado, 20 de agosto de 2011

Ella, el pañuelo de mis lágrimas.

Porque hay veces que solo necesitas a una persona para ser extremadamente y completamente feliz, mi historia con ella, mi mejor amiga, mi hermana, comienza así:
Un día sin más en el chachi-tuenti, una chica sin más me saludó, claro yo flipando, pensé, pues vamos a saludarla, y comenzamos a hablar, entonces descubrimos que eramos muy parecidas, nos dimos los msn, los telefonos, los móviles, y demás para mantener contacto, la única PUTADA es que ella es de Bilbao y yo soy de Madrid, es decir, cuatro horas de diferencia, demasiadas horas de distancia, pero a veces me pongo a pensar y me doy cuenta de que lo más posible es que seamos como hermanas gracias a la distancia, porque la mayoría de las relaciones se acaban o empeoran por la distancia, y no lo saben afrontar, a nosotras lo peor que nos pudo haber pasado es eso, la distancia, y al sobrellevarlo, me he dado cuenta, de que aunque no esté a mi lado, en clase en la calle en mi día a día, de manera materialista, está conmigo, en cualquier momento, de manera (por llamarlo de alguna forma)espiritual, porque sé que pase lo que pase, por mucha distancia que haya, la seguiré teniendo ahí, a mi lado, escuchándome, riéndose de mis anécdotas, o llorando cuando me eche de menos, porque yo, querida Shelley Sandin Herrera, lo paso fatal cuando necesito a mi hermana, a aquella, que me hace reir en los momentos más dificiles, la que me da los abrazos más inesperados pero más necesitados, porque esa eres tú la única que necesito en todo el mundo, no sé si tú sentirás lo mismo, pero sinceramente me da igual, yo vivo feliz, en mi ignorancia.
Te amo Shelley Sandin Herrera, y siempre lo haré.

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